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domenica 9 febbraio 2014

De regreso: lenguaje, música y cine

Hemos regresado. Hace poco más de tres años y medio publicábamos el último post (22 de julio de 2010), dedicado al blog «Tête à tête avec la femme du XXI siècle». ¿Qué ha sucedido en tantos meses de silencio? Encargos administrativos nos han alejado del blog. La excusa perfecta para no escribir, es cierto. Aunque estos encargos aún no han finalizado, 2014 debe romper este silencio. Durante estos meses hemos conocido desde dentro los intríngulis de estrategias políticas, a menudo incomprensibles y turbias. Hemos asistido nuevamente a los movimientos que avasallan a la lealtad y nos hemos encontrado más de una vez en el dilema de tomar el camino correcto o seguir el instinto de conservación. Toda esta dinámica finalmente se refleja en decisiones de todo tipo, entre las cuales también se encuentran aquellas que tienen que ver con las lenguas y hemos vuelto a comprobar que las lenguas tal y como hoy las conocemos son producto de la política, que el azar tiene poco espacio en ella. Y, justamente por ello, también hemos encontrado en la música el terreno que nos ha mantenido donde debe ser. Ella ha sido el polo a tierra durante los avatares que a menudo han saturado las horas y los días. Hemos compartido con nuestros afectos más cercanos emociones profundas y ellos nos han mantenido firmes. Así que este post es una dedicatoria muy especial a todos ellos. Dedicatoria llena de música de cine en siete piezas.

La primera pieza es especialmente simbólica de este lapso de silencio, de sus avatares y de sus esperas. La música es la pieza incomparable que compuso el compositor italiano Ennio Morricone para la película "Il deserto dei tartari", de Valerio Zurlini (1976); película basada en la homónima obra maestra de Dino Buzzati, uno de los escritores italianos más importantes del siglo XX, publicada en 1940.


Ennio Morricone (OST "Il deserto dei tartari")


"The Promise" es nuestra segunda pieza. Hace parte de la banda sonora de "The Piano" (1993), de la directora neozelandesa Jane Campion. La música fue compuesta por el compositor británico Michael Nyman. Aquí está interpretada por la "City of Prague Philarmonic Orchestra". ¿Qué decir? La comunicación y el lenguaje van más allá de las palabras.

Michael Nyman (OST -"The Piano")


En efecto, la comunicación y las relaciones humanas son lo más complejo de nuestra vida. Y qué decir que día a día nos encontramos sumergidos, tratando de defendernos en esta red de vaivenes, fuerzas e intereses, unas veces visibles, y otras, las más, subrepticios. La tercera pieza es el tema principal de la banda sonora de "The last station" (2009), dirigida por el director estadounidense Michael Hoffman  y cuya música es del compositor ruso Sergey Yevtushenko.

Sergey Yevtushenko (OST - "The last station")


"Diferencia" es a menudo la palabra que más temor suscita entre quienes se sienten investidos de un poder absoluto. Y cuando esto sucede, sólo queda la agresión y el anulamiento del otro, normalmente en público. No es fácil luchar contra esta pulsión y mantenerse en el justo medio. La cuarta pieza se titula "The skies do not fall", perteneciente a la banda sonora de "Ágora" (2009), película dirigida por el director español Alejandro Amenábar. La música es del compositor italiano Dario Marianelli.

Dario Marianelli (OST - "Ágora")


Para la quinta pieza hemos continuado con Marianelli. Se titula "Your hands are cold", de la banda sonora de "Pride & Prejudice" (2005), dirigida por el director británico Joe Wright. La película es la más reciente versión cinematográfica de la novela homónima de Jane Austen. Al piano, uno de los pianistas más importantes del momento, el francés Jean-Yves Thibaudet. Junto con el temor a la "diferencia", el orgullo y los prejuicios nos acechan a cada momento. Si los alimentamos, nuestro interior se vuelve árido y yermo. Pero no ha sido así, esperemos.

Dario Marianelli (OST- "Pride & Prejudice")


"Sense and sensibility" es otra de las novelas de Austen que han sido llevadas al cine. En 1995 lo hizo el director taiwanés Ang Lee. Nuestra sexta pieza forma parte de la banda sonora de la película de Lee. Se titula "My Father's Favourite". Respecto a la quinta pieza aquí presentada, ésta respira serenidad y optimismo, a la vez que delicadeza. La música está compuesta por el compositor escocés Patrick Doyle.

Patrick Doyle (OST - "Sense and Sensibility")


De entre tanta buena música compuesta para el cine, como séptima pieza nos hemos decidido por "Chevaliers de Sangreal", de "The Da Vinci Code" (2006), dirigida por Ron Howard y basada en la novela homónima de Dan Brown. La música fue compuesta por el compositor alemán Hans Zimmer. En nuestro concepto, se trata de música potente y compleja, como las vicisitudes diarias. Las imágenes del video escogido presentan la partitura en transcripción y arreglo para piano, violín y cello. El audio es la versión original para orquesta. Y aquí volvemos a lo fascinante del lenguaje y de sus representaciones, de sus emociones y de su poder.

Hans Zimmer (OST - "The Da Vinci Code")


Han sido siete piezas que contienen simbolismos de nuestros meses de silencio. Sin embargo, propongo una octava pieza, un "bonus", titulado "Train", como símbolo de todo aquello que va y regresa, del movimiento pendular que nos hace pasar por las mismas estaciones, aunque ellas hayan cambiado a nuestro paso y de la introspección obligada a que nos vemos sujetos en este ir y venir, en este recorrido de aprendizaje. La pieza forma parte de la banda sonora de la película china "Zhou Yu's Train" (2002), dirigida por el director chino Sun Zhou. La música es del compositor japonés Shigeru Umebayashi.



Shigeru Umebayashi (OST - "Zhou Yu's Train")

domenica 27 dicembre 2009

Quando l'arte diventa un gioco

Oggi vi propongo un gioco interessante: un puzzle di un'opera d'arte. Fate clic sull'immagine e cominciate a giocare. Buone feste e buon anno 2010.


lunedì 6 aprile 2009

Omaggio alle vittime del terremoto del 6 aprile 2009 in Italia

A tutti coloro che hanno sofferto o stanno soffrendo le conseguenze del terremoto del 6 aprile nella zona de L'Aquila, capoluogo della Regione Abruzzo. Coraggio. Siamo vicini a voi.

Dalla lontananza, vi offro uno dei miei pezzi musicali preferiti in assoluto: l'Adagio di Tommaso Albinoni (Venezia, 1671 - 1751), esempio di bellezza artistica e di come dopo la distruzione si può rinascere. Si veda l'opera di ricostruzione che ha fatto il musicologo Remo Giazotto per riportare alla luce questo pezzo, il cui spartito fu distrutto nel bombardamento di Dresda durante la Seconda Guerra Mondiale.


domenica 15 marzo 2009

Las lenguas de la épica: el portugués y el Renacimiento, el griego entre la Antigüedad y la era espacial

Quizá una de las ideas más arraigadas en las culturas es la de que el ser humano está de paso por el mundo. Sin embargo, a pesar de esta evidencia biológica indiscutible, o tal vez gracias a ella, el ser humano siempre ha buscado perdurar a través del tiempo y de las generaciones. La intención última de los grandes monumentos, de las obras de arte o de ingeniería que aún hoy son objeto de admiración es la de no dejarse vencer por el monstruo de cien cabezas que es el olvido. Como Perseo en su lucha contra Medusa, también las lenguas han tenido que esgrimir sus más variadas estratagemas y acuñar figuras trascendentales que eviten que este agujero negro llamado olvido las engulla, junto con todos aquellos que las han hablado.

Algunas de ellas lo han logrado de modo admirable durante más de veinticinco siglos y se han mantenido, no sin dificultades de toda clase, como fuente de savia para sus hermanas, hijas o conocidas. Seguramente la lengua y la cultura más representativa de esto es la griega. Desde el esplendor homérico y clásico, pasando por su simbiosis con la cultura romana y su hibernación (que no letargo) en la Edad Media o durante el largo dominio turco, la lengua griega ha sabido asimilar y ofrecer al género humano las obras más sublimes sin quedar desfigurada en la empresa.

Como la epopeya de los Argonautas, la historia de la lengua griega es épica, a tal punto que fue escogida por la NASA como mensajera de la raza humana para contactar a eventuales (¿improbables?) culturas extraterrestres en la misión Mars Odyssey en 2001. En aquella misión la lengua helénica no estaba sola. La acompañaba la música, lenguaje universal por excelencia, de la mano de un compositor griego de nuestros días: Evangelos Odysseas Papathanassiou, más conocido como Vangelis. "Mythodea" es el título de la composición en diez movimientos que Vangelis hizo para esta misión espacial. El 28 de junio de 2001 se realizó un gran concierto en el Templo de Zeus en Atenas, con el compositor, la Orquesta Metropolitana de Londres, el Coro de la Ópera Nacional de Grecia y las sopranos Jessye Norman y Kathleen Battle. De ella propongo los movimientos 6,9 y 10.


"Mythodea" - Movimiento 6


"Mythodea" - Movimiento 9


"Mythodea" - Movimiento 10


Volviendo atrás en la historia, el Renacimiento fue el momento en que la cultura occidental redescubrió y reasumió sus raíces grecorromanas. Si bien ya en tiempos de los trovadores provenzales (s. XIII) la concepción del mundo comenzara a desplazarse de lo religioso hacia lo humano, solamente en la Florencia del siglo XIV se dio el gran paso. La nueva concepción pasó prácticamente desapercibida al comienzo, pero poco a poco fue extendiéndose, tal vez a la par que los tratos comerciales y financieros de los florentinos. En el siglo XV el Renacimiento reinaba en casi toda Europa e Italia era, de nuevo, el centro del mundo económico y cultural. La lengua italiana (es decir, el florentino de Dante, Petrarca y Boccaccio) dejaría fuertes improntas en las principales lenguas literarias europeas: el francés, el español y el portugués. Es justamente el portugués la lengua que daría uno de los monumentos líricos más importantes del Renacimiento, tal vez el último, puesto que el "tsunami" de la Contrarreforma y el Barroco ya habían cubierto los otrora bastiones del Renacimiento. Se trata del poema épico "Os Lusíadas" de Luis Vaz de Camões (1524 - 1580), publicado en 1572. La vida de Camões, como la de Jasón, tiene connotaciones épicas. De hecho el viaje narrado en su obra cimera fue a decir poco autobiográfico y producto del destierro. He aquí un interesante video sobre "Os Lusíadas", con texto de un poema de Fernando Pessoa, el otro poeta portugués universal, y la pieza musical titulada "Lux Aeterna", del compositor inglés Clint Mansell. La gloria del gran poeta portugués, tan esquiva en vida, llegó después de muerto y se ha perpetuado como el Gran Autor en lengua portuguesa, estandarte del Renacimiento.






Perseo ha vuelto a vencer a Medusa ("Perseo" de Benvenuto Cellini, Piazza della Signoria, Florencia, 1545 - 1554)

sabato 7 marzo 2009

Renacimiento y Barroco, Florencia y Venecia, Pintura y Música

En la entrada anterior sobre la lengua veneciana mencioné palabras como "predominio"o "batallas". Florencia impuso su lengua a Italia y su sensibilidad artística a Europa. Venecia abrió vías de comunicación y comercio impensables para la época y supo asimilar la sensibilidad renacentista y más tarde la barroca, especialmente en música, donde, en mi opinión, llegó a superar a su "rival" lingüística. Pero todos los rivales, en el fondo, se atraen y se aman, aun a distancia de siglos.

Hoy simplemente propongo un video que conjuga el esplendor de la pintura del Renacimiento florentino de Sandro Botticelli (Florencia, 1445 - Florencia, 1510) y el de la música del barroco veneciano de Antonio Vivaldi (Venecia, 1678 - Viena, 1741).


Música: extracto del Concierto en Mi mayor "L'amoroso" para violín RV 271 de Antonio Vivaldi.
Imágenes: Pinturas de Sandro Botticelli.

venerdì 6 marzo 2009

Lenguas del Renacimiento: el veneciano

Hoy en día es común despedirnos diciendo "chao" o "chau". Vamos de paseo a una "laguna" o vemos en la T.V. una "regata". Escuchamos en las noticias de la confiscación de un "arsenal". Nos metemos en un "embrollo" u oímos de los "lazaretos". Leemos o vemos en cine la historia de los judíos recluidos en los "guetos". Pero la naturalidad con la cual las empleamos nos oculta su origen. Pensamos que son castizas o a lo más hemos leído u oído que vienen del italiano. Pues bien: de castizas sólo tienen el nombre y la indumentaria: al fin y al cabo vienen de una lengua hermana. ¿El italiano? Sí y no: para estas palabras la lengua de Dante, Petrarca y Boccaccio ha sido un puente entre la lengua originaria y el español.

¿Cuál es esta lengua originaria? Se trata de la lengua veneciana (o véneta). También ella hermana del italiano, del español, del francés, del portugués, del catalán o del rumano, así como de otras lenguas que se hablan en Italia (napolitano, milanés, piamontés, lígur, emiliano, siciliano, etc.). Claro está que nuestros hermanos italianos denominan "dialectos" a las lenguas que se hablan en su territorio. Discrepo de ellos porque no se trata de variantes de la lengua italiana, sino de otras lenguas, otros códigos, que, por innumerables razones no lograron imponerse como lenguas literarias o que estuvieron a punto de hacerlo, pero fueron "derrotadas" por el florentino de las Tres Coronas (Dante, Petrarca y Boccaccio). A diferencia de lo que ocurrió en la Península Ibérica o en Francia, donde abundaron varias lenguas no literarias antes de la consolidación de los Estados más importantes y, por consiguiente de la expansión del predominio de algunas de ellas, en la vida cotidiana de Italia esta fragmentación se ha mantenido durante siglos. No así entre las clases letradas, que adoptaron para la lengua escrita el florentino de las Tres Coronas.

Pero volvamos al veneciano. La expansión literaria y administrativa del florentino comenzó en el Renacimiento (s. XIV), pero no la tuvo fácil. Por lo menos tenía tres rivales: el latín, el siciliano y especialmente el veneciano. Esta era la lengua de uno de los Estados más poderosos del Medioevo y del Renacimiento: la "Serenissima Repubblica di Venezia". Protagonistas de las Cruzadas, ya en 1204 los venecianos llegaron a saquear Constantinopla. Su red comercial y económica era avasalladora en todo el Mediterráneo oriental y central. Tan rica era "la Dominante", que cuando el grueso del comercio se trasladó al Atlántico después del Descubrimiento de América, su poderío continuó y sólo se extinguió en 1797, cuando fue conquistada por Napoleón. La producción literaria en veneciano fue abundante especialmente en los siglos XV, XVI y XVII.

Como se sabe, la ciudad de Venecia está construída sobre islas en medio de una "laguna", la "Laguna di Venezia" y es famosa por sus monumentos, pero también por el astillero donde se construían las naves de su poderosa flota. El lugar se llamaba "Arsenal". En la ciudad también se realizaban competencias entre barcos, llamadas "regatas". La diplomacia veneciana era renombrada en toda Europa, y como buenos diplomáticos, al saludarse, los venecianos se "humillaban" ante su interlocutor diciéndole "sciavo vostro" o simplemente "sciao". Ni siquiera los toscanos pudieron resistirse y el sciao veneciano se transformó en el "ciao" toscano e italiano. Como en el siglo XVI los españoles dominaban las tres cuartas partes de Italia, tomaron esta palabra y, calcando su pronunciación, la transformaron en nuestro "chao" o "chau".

Como ciudad comercial por excelencia, durante muchos siglos Venecia tuvo fama de acoger gente de muchos sitios y de dar refugio a personas o comunidades perseguidas. Los judíos encontraron en la ciudad un terreno fértil para establecerse y desarrollar sus actividades, especialmente las comerciales y financieras. Sin embargo, a comienzos del siglo XVI, el Gobierno de la República, presa de los prejuicios seculares contra ellos, quiso "reunirlos" en un solo sitio. Se escogió el barrio donde había existido una fundición, por lo cual era llamado "geto" (pronunciado "yeto"). Como la mayoría de los judíos eran de origen alemán, comenzaron a pronunciar esta palabra a la alemana, es decir, "gueto". Una vez más la fama de la ciudad trascendió sus puertas y en muchas otras ciudades de Italia y de Europa a estos lugares de reclusión se les empezó a llamar "guetos". Los toscanos también la adoptaron alargando la "t": ghetto. Los Papas no se quedaron atrás y también ordenaron la creación de un "ghetto" en Roma, que sería el último en ser abolido en Europa. Tras el Holocausto, el sentido de la palabra veneciana se amplió y pasó a designar a cualquier grupo discriminado por su origen étnico, su religión, su orientación sexual, por padecer enfermedades estigmatizadas socialmente, o simplemente por ser "diferente" del grupo dominante. Hay que decir que sobre la procedencia de la palabra veneciana hay varias teorías. Para profundizar en el tema de los guetos, es muy útil leer la sinopsis publicada a finales de 2008 en español en el blog "Dos Manzanas": Guetos (1), Guetos (2) y Guetos (3) y en catalán en "El blog de Nemo".

Puede ser que la lengua veneciana haya "perdido" la batalla contra el florentino, pero ha legado muchos términos cuyo uso se ha convertido en una parte fundamental de nuestra cultura.

Dedico esta extensa nota a todas aquellas personas que han sido o están recluidas en guetos físicos, políticos, religiosos, sociales o sexuales.

A pesar de haber sido una época de fuerte agitación política y de guerras atroces, el Renacimiento también ha sido símbolo de la libertad del ser humano. Dos muestras de artistas venecianos. Una, la pintura de Giovanni Bellini (1430 - 1516), con la música del "Stabat Mater" de Giovanni Battista Pergolesi (1710 - 1736), éste último originario de Jesi, una pequeña ciudad en la región de Las Marcas, entonces parte del Estado Pontificio.



La segunda muestra se trata del famoso "Adagio" (1696 aprox.) del también veneciano Tommaso Albinoni, (1671 - 1751) con pinturas de otro artista véneto del Renacimiento: Paolo Veronese (1528 - 1588). Esta pieza musical es una reconstrucción que llevó a cabo en 1945,el musicólogo milanés Remo Giazotto (1910 - 1998) a partir de restos de composiciones que se salvaron del bombardeo de la Biblioteca Estatal de Dresden, donde reposaba la mayor parte de las partituras de Albinoni.